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23 de noviembre de 2014

Escala de Turín: el peligro está ahí fuera

En el espacio hay millones de objetos cercanos a la Tierra que podrían ser potencialmente peligrosos para la vida. Cometas, asteroides y meteoroides de todo tipo y dimensiones, que van desde pequeños granos de arena hasta el tamaño de países enteros, han caído en el pasado e impactarán sin duda en nuestro frágil planeta en el futuro.

Es solo una cuestión de tiempo que un acontecimiento como el que mató a los dinosaurios vuelva a repetirse. Asteroides relativamente pequeños, de apenas 1 kilómetro de diámetro, podrían causar una devastación a escala mundial capaz de acabar con la civilización y gran parte de las especies animales y vegetales. El mundo tal y como lo conocemos hoy jamás volvería a ser el mismo.

Para medir la peligrosidad y la probabilidad que tiene un objeto de impactar contra la Tierra, tenemos la Escala de Turín, llamada así por ser esta la ciudad italiana donde fue presentada por primera vez. Está basada en niveles y colores. El nivel 0 (Blanco) implica un peligro nulo mientras que el nivel 10 (Rojo) supone la destrucción total:

Riesgo Nulo
(Blanco)
0La probabilidad de colisión es prácticamente cero. También se aplica a pequeños objetos como bólidos y meteoros que se desintegran en la atmósfera así como a caídas de meteoritos que rara vez causan daños.
Riesgo Normal
(Verde)
1La probabilidad de colisión es extremadamente baja y no es merecedora de atención pública. Futuras observaciones seguramente reasignarán al objeto el nivel 0.
Objeto a seguir
(Amarillo)
2La colisión es muy improbable. Puede merecer la atención de los astrónomos aunque no es motivo de preocupación para la sociedad. 
3Existe una probabilidad de colisión del 1% o mayor capaz de causar destrucción a nivel local. Merece el estudio de los astrónomos y la atención pública si el encuentro se va a producir en menos de 10 años. 
4Existe una probabilidad de colisión del 1% o mayor capaz de causar devastación a nivel regional.  Merece el estudio de los astrónomos y la atención pública si el encuentro se va a producir en menos de 10 años.
Objeto amenazante
(Naranja)
5Encuentro con un objeto que supone una seria amenaza de devastación a nivel regional. Es importante la intervención de los astrónomos para determinar si finalmente ocurrirá la colisión. Deben activarse planes de emergencia si el encuentro está previsto que se produzca en menos de 10 años.
6Encuentro con un gran objeto que supone una seria amenaza de catástrofe a nivel global. Es importante la intervención de los astrónomos para determinar si finalmente ocurrirá la colisión. Deben activarse planes de emergencia si el encuentro está previsto que se produzca en menos de 30 años.
7Encuentro muy cercano con un gran objeto que supone una seria amenaza de catástrofe a nivel global. Para una amenaza de estas características deben activarse planes de emergencia internacionales, especialmente para determinar con urgencia si finalmente ocurrirá la colisión. 
Colisión segura
(Rojo)
8Colisión segura con un objeto capaz de causar destrucción a nivel local si cae en tierra o posiblemente un tsunami si cae en el mar. Un evento de estas características ocurre una vez cada 1.000 años.
9Colisión segura con un objeto capaz de causar una devastación sin precedentes a nivel regional si cae en tierra o un gran tsunami si cae en el mar. Un evento así ocurre una vez cada 10.000 años.
10Colisión segura con un objeto capaz de causar una catástrofe climática a nivel global que puede amenazar la civilización tal y como la conocemos, con independencia de si cae en tierra o en el mar. Un evento así ocurre una vez cada 100.000 años.

Desde la AECA no queremos ser alarmistas. Lo que pretendemos es concienciar a la sociedad de la vital importancia que tiene el estudio de los cuerpos menores. Desgraciadamente los recursos dedicados a estos asuntos son muchas veces insuficientes o directamente inexistentes.

Os mantendremos informados.

9 de octubre de 2014

Cometas y Asteroides: conceptos básicos

Antes de lanzarnos al espacio a descubrir los secretos y maravillas de esas "rocas" que se encuentran más allá de los confines de nuestro planeta, es necesario que comprendamos unos conceptos básicos sin los cuales no podremos ir a ninguna parte. Son nuestro punto de partida, nuestra referencia de aquí en adelante.

Creemos que conocer bien cada uno de los cuerpos menores que forman parte del Sistema Solar es del todo necesario, no solo para poder seguir este blog u otras publicaciones científicas, sino también como mera cultura general. A pesar de que en realidad son muy fáciles de distinguir, todavía existen medios de cierta seriedad que confunden sistemáticamente estos términos y siembran con ello la ignorancia por doquier. Humildemente esperamos desde aquí poder arrojar algo de luz en la inmensa oscuridad del desconocimiento cósmico.

Y sin más preámbulos, pasemos a conocer los objetos que hacen que miremos al cielo embelesados:

Cometa: es un cuerpo compuesto principalmente por rocas, hielo y polvo. Debido a la excentricidad de su órbita, sus materiales se subliman al acercarse al Sol generándose una o varias colas luminosas.

cometa
Cometa Halley

Asteroide: cuerpo rocoso y/o metálico de más de 50 metros de diámetro que orbita alrededor del Sol.

asteroide
Asteroide Ida

Meteoroide: cuerpo rocoso y/o metálico de menos de 50 metros de diámetro que orbita alrededor del Sol.

Bólido: fenómeno luminoso con un brillo superior al del planeta Venus producido por la entrada en la atmósfera de un asteroide o de un meteoroide.

bólido
Bólido de Villabeto de la Peña

Meteoro: fenómeno luminoso, popularmente conocido como estrella fugaz, provocado por la entrada en la atmósfera de partículas de polvo, hielo o pequeñas rocas.

estrella fugaz
Meteoro o "estrella fugaz"

Meteorito: cuerpo natural que estaba en el espacio cuyos fragmentos alcanzan la superficie después de atravesar la atmósfera.

meteorito
Meteorito "El Chaco" en Argentina

En resumen podemos decir que los cometas, asteroides y meteoroides son cuerpos celestes que se encuentran orbitando el Sol. Los bólidos y las estrellas fugaces son fenómenos luminosos que se producen cuando uno de esos cuerpos entra en contacto con la atmósfera. Por último, los meteoritos son los restos de esos cuerpos que consiguen llegar a la superficie. Son varias las toneladas de material prodecente del espacio las que llegan a nuestro planeta cada día. Por suerte, nuestra atmósfera se comporta a altas velocidades como un fluído muy denso, un auténtico escudo protector, y la cantidad de material que llega a tocar suelo es ínfima. No obstante, hay que tener presente que siempre existirá la posibilidad de que caigan fragmentos de considerable tamaño.

Una vez que conocemos los conceptos fundamentales, cabría preguntarse si el avistamiento de un bólido o de una estrella fugaz es un indicio claro de que ha caído un meteorito en la Tierra. La respuesta es relativa. De lo que sí estamos seguros es de que una estrella fugaz nunca se convierte en meteorito dado que se trata de partículas tan pequeñas que se funden a unos 100 km de altura. Un bólido, por el contrario, sí que podría dar como resultado la caída de fragmentos que lleguen al suelo pero no siempre. Que ello se produzca depende del tamaño del cuerpo que entra en la atmósfera, su masa, velocidad, ángulo de entrada y del material del que está compuesto.

Sea como fuere, el estudio de los cometas y de los asteroides así como de los fenómenos asociados a los mismos, constituye un campo apasionante que nos proporciona una información muy valiosa acerca del origen de nuestro Sistema Solar, de nuestro planeta y hasta de nosotros mismos.